
O cantor e compositor Sérgio Rojas apresenta o show “Com um pé no Prata”, com gravação do DVD ao vivo, dia 08/11 no Teatro Renascença.
Sérgio Rojas, com herança e formação musical provenientes dos sons das fronteiras com a Argentina e o Uruguai, da guitarra espanhola e do melhor da música popular brasileira e rio-grandense, apresenta o show “Com um pé no Prata” do novo trabalho musical , com repertório em espanhol.
“Com um pé no Prata” é um projeto construído e amadurecido pelo compositor ao longo de sua carreira, com as mais diversas influências.
É resultado de uma vida de relacionamentos com a língua espanhola, aprendida em sua terra natal, Uruguaiana. A proximidade dos países do Prata, através do folclore platino, da canção da província uruguaia, do tango moderno e rock argentino, foram fundamentais na sua formação cultural e musical , aliados à amizade com grandes músicos da triangulação Porto Alegre, Buenos Aires e Montevidéu. É desta conjunção de influências, ritmos e sons da música latina que surge a concepção das novas canções do show “Com um pé no Prata” de Sérgio Rojas.
O show terá gravação ao vivo para pós produção e edição em DVD, sob a direção de Beto Rodrigues, da Panda Filmes.
No palco com Sérgio Rojas (violões e voz), Diego Floreio (teclado), Guiza Ribeiro (guitarra), Bilo Salau (contrabaixo), Dionara Schneider (Piano Acústico) e Cacá Lazzari (bateria). Participação especial de Kako Pacheco (bombo leguero).
Onde e quando:
Dia: 08/11/2011 – terça-feira
Horário: 21horas
Local: Teatro Renascença – Av. Érico Veríssimo, nº 307, Porto Alegre/RS
Ingresso: fem/masc R$ 20,00
Sócio do Clube do Assinante Zero Hora : R$ 15,00
Locais para venda de Ingressos:
Boteco do Marquês – Marquês do Pombal, 1846 – fone: 3325.0706 – das 16h às 00h
Bar do Marinho – Rua Sarmento Leite, 964 – fone: 3085.5453 – das 19h30 às 6h
Bilheteria do teatro no dia do show, a partir das 20h.
Informações: www.sergiorojas.com.br

“No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.” Eduardo Galeano
Para los contemporáneos de Beethoven, oír la 9ª Sinfonía, por ejemplo, era un acontecimiento, un verdadero Acontecimiento, con mayúscula. Y –sin dudas- no para todos.
Hoy podemos escuchar la 9ª sinfonía apenas haciendo clic en algún ícono de nuestra computadora.
Podemos oírla varias veces, muchas veces, infinitas veces, porque oír esa o cualquier otra obra, maestra o de las otras, dejó de ser, hace mucho tiempo, un acontecimiento para transformarse en una banalidad.
Primero llegó la radio. El milagro de escuchar sonidos que no se tenía idea de donde venían.
Después, el disco: la orquesta en casa.
Cierto día, el director de una gran empresa discográfica puso a trabajar (más) a sus mejores funcionarios. Quería escuchar exactamente la 9ª sinfonía, pero sin interrupciones. Sin tener que levantarse de su butaca para dar vuelta al disco. Eso se parecía a un orgasmo interrumpido. Los ingenieros trabajaron (más) y después de cierto tiempo, eureka: el compact. 75 minutos de música sin interrupciones. La 9ª enterita, de un solo tirón.
El nuevo milenio trajo, entonces, el nirvana. Música a voluntad y… gratis. Llegó el mp3 y su más importante compinche: el P2P. Pensaste, muchos pensamos, que había llegado el paraíso terrenal.
Pero las cosas no son tan simples. Mirando esa realidad desde un punto de vista más integral podríamos tejer un paralelo con lo que ha ocurrido con el planeta entero. La Tierra, esta madre generosa y un poco tímida a la hora de fijar límites a sus hijos, de tanto ser explotada, sin ningún tipo de planificación, empezó a mostrar síntomas de cansancio y problemas de salud. Agujeros en la capa de ozono, que ya no puede seguir filtrando los rayos solares como antes, ciudades cada vez más calientes, víctimas del efecto invernadero, dificultades cada vez mayores a la hora de conseguir agua potable y todo el resto de la historia que todos conocemos, de la cual todos somos un poco responsables y algunos, los poderosos de siempre, muy responsables. Hasta que llegó el momento de parar y pensar, pensar de verdad, con la cabeza y ya no con la bolsa (de valores).
Bueno, con la música pasa algo parecido. Yo no sé si sabías que las personas que hacen música, conocidas como músicos (también llamadas compositores, cantores, artistas, etc.) se alimentan, usan ropas, remedios, pagan cuentas y – muchos de ellos – tienen familias que sustentar. Hay gente que piensa que los artistas son todos multimillonarios que se pasan mirando al techo esperando que les caiga la inspiración para el próximo hit que tocará en las radios del mundo entero. Lamento comunicarte que esos son una millonésima parte del total, unos pocos elegidos (no sé exactamente por quien). La creatividad (y la salud) de los artistas también se agota cuando su vida consiste en trabajar 8 o más horas al día, sin saber si llegarán a fin de mes.
Como en relación al planeta, en este espacio que es el mercado de la música, también ha llegado la hora de parar y pensar. No sabemos exactamente cual es el camino, o los caminos, para una nueva era que se impone construir. Sí sabemos que los modelos que tenemos frente a nosotros, ya no funcionan. Por lo menos de forma sustentable, pero sustentable para todos, y no apenas para los que se han pasado la vida explotando artistas y fabricando millones.
¿Alguien tiene una idea? Nosotros tenemos algunas. Y – ahora – un espacio para debatirlas. Se llama PYLEMUSIC. Pyle, del griego: “portones”. Si quieres entrar, están abiertos.